Pigsi Protocolo de Intervención Global y Simultánea

CARME PAU - JULIO ALTOMONTE

DESPATX PEDAGÒGIC MULTIDISCIPLINARI

  
  

Aferramiento...4

   Debe  quedar en claro que de ninguna forma se ignora ni niega la existencia de este tipo de alteraciones  funcionales, aún de indefinida etiología en su mayoría.

Pero con la misma firmeza se alerta sobre la posibilidad de que este sobredimensionado y perjudicial vínculo sea el inicio de un camino que llevara a un “diagnóstico presuntivo”

la consecuente medicación y la inclusión del niño en la llamada “educación especial” que es necesaria y beneficiosa sin dudas en quienes presentan reales alteraciones, pero solo agravará el cuadro en caso de equivocar el camino e incluir a estos niños víctimas y victimarios del “aferramiento o apoderamiento” que por ser mutuo en su dinámica, se realimenta permanentemente. Adquiriendo dimensiones, en término de secuelas, condicionantes del futuro del niño y el presente de la madre. 

  De lo desarrollado hasta aquí, se desprende la fundamental importancia de la más temprana aplicación de este protocolo, esto condiciona el mejor resultado en términos de replantear una relación saludable entre madre e hijo, reencontrar el placer de ejercerla y que recuperen ambos sus propios espacios y tiempos.

   El hijo debe adquirir y desarrollar su autonomía de vida, adecuada a la edad. Esto le permitirá mejorar autoestima, ampliar el círculo social y comenzar a equilibrar sus aptitudes emocionales, controlar sus reacciones, encontrar el placer del reconocimiento en los avances de todo tipo. Crecer sanamente como persona. La madre para tener un grado de privacidad que le permita ocuparse, sobre todo de si misma, de sus intereses, preferencias y gratificaciones.

Aferramiento...3

Se relaciona con su madre en una ambivalencia perniciosa. Depende de ella totalmente, no toma cuenta de ninguna obligación o conducta social positiva. No tiene iniciativas aplicadas al campo educativo, lúdico o cotidiano, todos sus actos, gestos, emociones y sentimientos están focalizados en asegurar la máxima cercanía con su madre y lejos de ella solo manifiesta aislamiento, rebeldía, agresividad e hiperactividad, en una clara intención de asegurar la atención de los demás en su persona aun a costa de que sea negativa.

Con el correr de los años, veremos a púberes que agreden  físicamente a su madre, entre otras personas, frecuentemente con enuresis nocturna. Tratan displicentemente a una madre que tolera casi naturalmente ese trato. Los límites no existen, los castigos no se cumplen, Sin consecuencias.

En este punto estamos peligrosamente cerca de eventuales rótulos de espectro TDA, como justificación a semejante estado de cosas.

Frecuentemente medicados bajo esta condición, solo servirá para “legitimar” la más incondicional entrega de la madre a continuar en su tarea.

Estos niños elaboran estrategias, algunas particularmente complejas, para mantener esta relación de mutua dependencia al mismo tiempo alienante para ambos.

Con frecuencia manifiestan verbal y físicamente agresividad hacia su madre, al mismo tiempo son incapaces de valerse por si mismos para ninguna actividad.

La escolaridad en esta situación es impracticable y los rendimientos bajos o nulos así lo confirman, ésta realidad refuerza la presunción de un retardo madurativo, dificultad de aprendizaje o alguno de los tipos de TDA.

Apoderamiento o Aferramiento (2)

 

A lo largo del interrogatorio de primera entrevista, si se profundiza en la dirección correcta, aparecerán temores, inseguridades, respecto a que su hijo pueda padecer algún tipo de desorden o patología que “no le encuentran”. En esta convicción acude a diferentes especialistas buscando una respuesta que confirme sus explicaciones. Reconoce que, según la edad del niño, ni siquiera puede ir sola al lavabo, no tiene vida social de ningún tipo, ni deja a su hijo al cuidado de nadie, ni siquiera para salir a caminar sola unos minutos. En poco tiempo reconoce que esta situación se agrava en relación directa al crecimiento de su hijo a quien con frecuencia debe llevar en brazos, aun cuando es evidente que está en condiciones de caminar normalmente, le da de comer en la boca, aun cuando puede hacerlo solo, duerme con él, aun teniendo su propia cama. Ya en edad escolar, es ella quien prepara la mochila, quien la porta todo el tiempo, quien hace las tareas, quien consuela a su hijo denostando a compañeros y docentes que en su percepción “lo agreden o lo burlan”.

    En las entrevistas se la aprecia alerta permanentemente a los movimientos del niño, anticipándose a la supuesta sed que no ha manifestado, dándole de beber o determinando que debe orinar aunque el niño se niegue. Es evidente un estado de agotamiento y estrés sobrellevado por mucho tiempo y con frecuencia se queja de no recibir colaboración de nadie de su entorno, incluida la eventual pareja. Al ampliarse a otros integrantes del grupo familiar o social primario, el examen, dejan en claro que no acepta ninguna ayuda, desconfía de la capacidad de todos para “comprender a su hijo” como ella lo hace. Frecuentemente expresa conflictos emocionales, afectivos, laborales que son consecuencia y causa de su aislamiento en la tarea excluyente de “criar” al niño.

   Hijo: Según la edad en la que se encuentre, presentará los más diversos comportamientos negativos hacia él, en términos de ser aislado por sus compañeros o familiares a consecuencia de percibir el mundo que lo rodea como de su exclusiva incumbencia y obligado a acceder a todos sus “mandatos” de la más diversa índole.

Apoderamiento o Aferramiento (1)

 

  A partir de una exhaustiva revisión de los antecedentes personales, familiares y pedagógicos de pacientes o alumnos que han sido atendidos se observa una secuencia de actitudes, comportamientos y relaciones madre-hijo que  permiten plantear esta propuesta.

Es intención de esta comunicación, dar a conocer un protocolo de actuación en  lenguaje sencillo que permita su comprensión por todos.

   Se identifican a dos actores principales, lo que no significa que se deje de lado a protagonistas en apariencia secundarios, que pueden llegar a ser tan o más determinantes que los dos mencionados:

 

Madre: Se trata de una madre que se muestra dedicada e inmersa en la crianza de su hijo, de forma absoluta, puede ser primeriza, tener solo ese hijo o que tenga otros y este sea el último. Puede integrar una familia estable o vivir sola, ser joven o de mediana edad, tampoco es determinante el grupo social o el nivel educativo que presenta, sólo tienen en común, estas madres, un apego absoluto al hijo, una cercanía física y afectiva sobre-dimensionada, han perdido su propio espacio de vida y sus días transcurren en absoluta función de las necesidades que tiene, las que la madre determina o imagina que tiene o las que el hijo demanda explícitamente o no.

Muestran un cúmulo de argumentos que evidencian claramente que se ven insustituibles en su rol y siempre justifican la conducta, desempeño y exigencias de su hijo. A la hora de justificar  conductas del hijo, siempre tendrán un responsable del” afuera” a quien imputar las reacciones u omisiones del niño.

¿EDUCACIÓN EMOCIONAL? ¿DE QUÉ SE TRATA?

Una emoción es un sentimiento que surge cuando la persona reacciona de manera subjetiva al ambiente, generando así un estado afectivo que va acompañado de cambios físicos puesto que las emociones pueden causar reacciones fisiológicas.

Estas reacciones somáticas causadas por las emociones están controladas por el sistema nervioso autónomo y por el hipotálamo, por ello se consideran involuntarias (sudoración, ritmo cardíaco acelerado, etc.). Sin embargo, también podemos decir, que una emoción puede generar comportamientos observables más o menos controlables como pudieran ser gestos, lenguaje no verbal, expresiones faciales, etc.

A pesar de que en el lenguaje coloquial es fácil hablar de emociones y de estado emocional como si se tratase de lo mismo, debemos saber que una emoción tiene una duración más corta y una intensidad mayor que un estado de ánimo.

Según estas consideraciones previas se nos dificulta aceptar que pueda existir una “educación emocional” como ente diferenciado y exclusivo, como un método de enseñanza concreto.

Esta muletilla de la “educación emocional” es hoy día una frase comercial, que con diferentes e imaginativas justificaciones, promete transformar a los niños en potentes “aprendedores” y mejores hijos, ya que trasladan este gran cambio al terreno familiar, para felicidad de todos.

PERO ESTO NO ES ASÍ y la neurociencia se encuentra hoy en condiciones de afirmar de forma demostrable que en el proceso educativo han de seguirse pautas que se escalonan en un orden de prioridades:

1) Generar un ambiente de serena alegría en el ámbito educativo, al inicio de la actividad, los mecanismos y elementos para lograrlo son tan diversos como la imaginación de los educadores y sus alumnos, llegando a hacerlos partícipes de la planificación del comienzo del siguiente día o semana. Con la generación de alegría se logra despertar:

  

LA EMOCIÓN

 2) Algo Inesperado en el Aula: la repetición de este comienzo y esta sorpresa, generará en los alumnos una emoción indispensable para obtener su atención:

LA CURIOSIDAD

3) En este punto de la secuencia, está de par en par abierta la ventana del aprendizaje, lo hemos conseguido estimulando la emoción más importante, sin la cual no es posible enseñar ni aprender y mucho menos retener ese aprendizaje:

LA ATENCIÓN

4) Una vez que por este camino el conocimiento está en condiciones de ser comprendido y jerarquizado, se incorpora en el cerebro y esto es:

EL  APRENDIZAJE

Finalmente, la memoria es el destino de este proceso muy resumidamente explicado, pero suficiente para comprender que no existe una “educación emocional”. Se trata de poner a disposición de la Educación conceptos de Neurobiología fundamentados científicamente, para producir cambios que mejoren la actividad de enseñanza-aprendizaje

CONCEPTOS PARA ACLARAR Y DESPEJAR DUDAS A QUIENES DEBEN DECIDIR (1)

Contra algunas opiniones científicas o pseudo científicas que consideran prematuro compartir los nuevos conocimientos sobre, fisiología, procesos cognitivos, memoria, enseñanza-aprendizaje, neuroplasticidad permanente, etc. Con los educadores, para dotarlos de herramientas innovadoras que les permitirán nuevos enfoques didácticos. Nosotros afirmamos, que es de la investigación científica aplicada (hacerlo ahora) de donde surgirán los grandes descubrimientos en el campo del proceso enseñanza-aprendizaje. A condición que se mantenga una permanente realimentación entre investigación científica y aplicación práctica en ámbito de enseñanza. No hacerlo así, da lugar a cantidades alarmantes de información errónea, sin fundamento alguno y sin más objetivo que el dinero, y aun así son utilizados por muchas escuelas y adoptados por más padres, las consecuencias serán estériles, cuando no perniciosas para el alumno.

 

En este estado de cosas, términos como EDUCACION EMOCIONAL- NEUROEDUCACIÓN-ESTRATEGIAS DE APRENDIZAJE (MUCHO MENOS,DE ENSEÑANZA) están saturando de ofertas utilizando todos los canales posibles de comunicación. Más aún, desde el comienzo de la pandemia y el obligado confinamiento, estallaron en número y audacia propuestas de lo más variopintas, carentes de experiencia docente y fundamentos científicos verificables.

 

Es tal la fuerza de los medios de comunicación que aún hoy se dan por ciertos los que llamaremos Neuromitos, algunos que detallaremos, confirmarán lo afirmado:

 

  1. El ser humano utiliza solamente el 10% de las capacidades del cerebro. 
  2. Existencia de un cerebro derecho y uno izquierdo con funciones diferenciadas e independientes-
  3. Existen talentos diferentes en los “niños visuales”, ”niños auditivos” y “niños cinestésicos”.
  4. Se pretende comparar el funcionamiento de un ÓRGANO (el cerebro) con una MÁQUINA (el ordenador).

  

Existen en la actualidad más de 50 neuromitos descartados por la investigación que tienen una fuerte raigambre en educadores, padres y educandos.

Esto por sí solo justifica la inmediatez de poner la información científica actual en neuroeducación al alcance de todos ellos para revertir esta tóxica marea.

A CUMPLIR RESPONSABILIDADES

A CUMPLIR RESPONSABILIDADES

En poco tiempo comenzará un nuevo ciclo escolar que mostrará diferencias con respecto al anterior y de acuerdo a las medidas que se están tomando en relación al control de la pandemia y a los protocolos de actuación que se están preparando a este fin, la orientación general indica que se priorizará la actividad presencial, dejando la alternativa telemática para casos muy puntuales.

   En este esquema es prioritario llevar adelante un intenso ritmo de vacunación en los alumnos, principalmente. Esto permitirá, como mínimo bajar intensidad de la enfermedad en aquellos que puedan ser contagiados. Este dato está sobradamente demostrado casuísticamente.

   La inmunidad de rebaño, o el mayor porcentaje posible de vacunados, disminuye dramáticamente la capacidad de contagio y como consecuencia inmediata aleja la posibilidad de nuevas mutaciones o cepas, lo que asegura la efectividad de las vacunas aplicadas.

   En el ciclo pasado ha quedado ampliamente demostrado el positivo resultado del protocolo anti Covid, planificado y ejecutado por integrantes de la comunidad educativa.

Es esperable que con más experiencia, tiempo y recursos, este ciclo sea por lo menos de igual resultado.

   Como padres, toca un rol fundamental en este tiempo previo.

Vacunar y vacunarse con las dosis necesarias para completar el plan de inmunización, a la brevedad posible.

   Como educadores, toca un rol fundamental en este tiempo previo.

Vacunar y vacunarse con las dosis necesarias para completar el plan de inmunización, a la brevedad posible.

  

   Incumplir esta fundamental responsabilidad personal y comunitaria, deja en evidencia un alto grado de irresponsabilidad hacia nuestros hijos y hacia el núcleo social del que formamos parte.

Cualquier argumento que pretenda justificar dicho incumplimiento se estrella contra la contundente prueba de las frías estadísticas, respecto a las consecuencias gravísimas, no solo para quien incumple, pues toda la sociedad queda expuesta a la pandemia.

La ciencia en el mundo da sus directivas y deben cumplirse más allá de opiniones personales con más fundamentos emocionales o de masa, que de ciencia y/o sentido común.

¿AYUDAR O NO?

Desde los inicios de la escolaridad más temprana, se agrega a las oportunidades de interacción padres-hijo, el cumplimiento de las tareas solicitadas por los educadores para realizar en la casa o el terminar aquellas que no se completaron en el colegio.

   En un principio serán actividades semejantes a juegos y aumentarán en complejidad ,con el paso de los años, incluyendo preparar temas, dosieres, maquetas, una diversidad de demandas que muchas veces superan el arsenal intelectual de los padres o son demandados en tiempos de descanso de una jornada laboral intensa, o en un día de mala disposición para estas actividades, por innumerables motivos posibles.

   Lo cierto es que según y cómo abordemos esta actividad desde muy al inicio de la escolaridad y el grado de autonomía que estimulemos o no en  nuestro hijo, a lo largo de los años nos iremos convirtiendo en ocasionales y valiosos consultados, disfrutando así de ver su creciente autonomía de pensamiento, ejecución y desarrollo de sus potencialidades en esta fundamental área de su crecimiento.

   Si ayudamos excesivamente, reducimos su rol a simple escriba de  lo que les dictamos o terminamos haciendo las tareas nosotros mismos, con nuestra grafía, disimulada o no, mientras el verdadero responsable pasa a ser un simple testigo que ni atiende, ni entiende, ni aprende.

Su dependencia a nuestra ayuda, será total y progresivamente dejará de actualizar agenda, de prestar atención en clase, de rellenar la libreta correspondiente y los padres tomarán a su cargo estas obligaciones, se comunicarán con otros semejantes en la misma lucha y habrá permanentes consultas respecto a las tareas solicitadas, las fechas de entrega, etc.

Prontamente, se convertirá en motivo de discusión diario que se ocupe de sus obligaciones en lugar de  sumergirse en la pantalla de turno, con tiempos ilimitados.

A pesar de nuestras amenazas, respecto a no ayudarlo, no reacciona, pues sabe que a último momento cederemos y lo “salvaremos” una vez más.

   En poco tiempo los docentes advierten este cambio de ejecutor, advierten a los padres y reciben excusas, que justifican la imposibilidad del alumno, con excusas pueriles.

   En resumen: Relevar de sus obligaciones o ayudar excesivamente a nuestros hijos, posterga su maduración, el ejercicio de la responsabilidad, la necesaria autonomía, el desarrollo de su inteligencia en general y de su intelecto, lo desmotiva y aumenta su frustración al percibirse con poca autoestima y muchas inseguridades.