¿DIAGNÓSTICO O ETIQUETA?

 

Todo tratamiento, intervención o técnica terapéutica debe ir precedido de un BUEN diagnóstico, evaluación o prueba. Ese paradigma es tan sólido como que el éxito o fracaso del tratamiento efectuado, en la mayoría de las veces está justificado en un mal diagnóstico.

Debe tenerse muy presente que en todo diagnóstico hay un componente subjetivo por parte del evaluador, aún en aquellas pruebas que tienen un alto componente instrumental que presupone medidas imparciales.

Este componente subjetivo hace imprescindible que el examinador conozca en profundidad y de primera mano, características del examinado, rasgos de personalidad, historial previo, en resumen, que dentro de lo posible se informe y se forme un cuadro de LA PERSONA que examinará, a fin de valorar la información aportada por el examen, en el contexto de ESA PERSONA

Es importante tener presente que un diagnostico es el punto de partida de un proceso terapéutico, Sucesivos controles a lo largo del tratamiento nos indicaran la evolución del mismo.

Entendido esto, debemos concebir el diagnostico como el principio de una película y no como una foto.

Cuando dicho diagnostico se toma como simple información, se transforma en una Etiqueta, en un rotulo que identifica al niño como un........

Esta etiqueta se transforma entonces en un techo, en un condicionamiento que limita el desempeño del niño en una o mas áreas de su persona.

Se toma esa etiqueta como una realidad irremediable y con ese pre concepto es recibido en otros colegios o gabinetes, donde es tratado en función de dicho “ANTECEDENTE” de esta forma se condiciona definitivamente cualquier tipo de progreso o mejoría. Justificando este proceder en ese diagnóstico que dejó de serlo para transformarse en una etiqueta des -valorizante, condicionante y estigmatizante entre sus compañeros y profesores.